viernes, 29 de junio de 2012

BUSCANDO SALIDA A LA RUINA EN QUE NOS METIÓ EL SOCIALISMO: Dramático pulso en Bruselas para salvar a España e Italia





































Rajoy y Monti bloquean el pacto europeo por el crecimiento hasta que se consiga una solución definitiva para abaratar la deuda soberana 
 España e Italia tensaron anoche al máximo la negociación para lograr que la Eurozona ponga en marcha de inmediato medidas que rebajen el encarecimiento de su deuda pública. Mariano Rajoy y Mario Monti bloquearon el acuerdo sobre el crecimiento de la UE -que supone la inyección de 120.000 millones de euros de estímulo económico- hasta que Alemania y otros países reticentes suavicen las reglas del Mecanismo Europeo de Rescate.
El órdago no deja de ser paradójico, ya que Monti y Rajoy están bloqueando un paquete de estímulo económico del que van a ser los principales beneficiarios. El presidente francés, François Hollande, apoya el motín al creer que «los mecanismos existentes estén al servicio de los países vulnerables sin que haya programa de ajuste».

España e Italia exigen como medida prioritaria que el Mecanismo Europeo de estabilidad (Mede), el fondo de rescate que entrará en vigor previsiblemente en las próximas semanas, compre deuda de países con problemas pero que están haciendo los ajustes necesarios «sin que existan condiciones adicionales de política macroeconómica», explican fuentes europeas. Esta tesis, defendida desde el principio por Monti, ha sido comprada por España, que ahora relega a un segundo plano otras opciones, como la recapitalización directa de la banca.

Hay margen, gritaba el Gobierno socialista para derogar el techo de gasto fijado por Aznar. ¡Hay margen, hay margen! replicaban todos los jefecillos autonómicos del PSOE. Ahora la sociedad paga las consecuencias
Fuentes gubernamentales reconocen que España «está completamente de acuerdo con las medidas de estímulo económico» pero que «no tiene sentido avanzar en esta dirección si antes no se garantiza la sostenibilidad de todos los países».
 Es un argumento que el propio presidente del Gobierno esgrimió a su llegada a Bruselas. En España, «muchas instituciones públicas ya ni siquiera pueden emitir deuda», reconoció. este Tratado del rigor fiscal.
Las negociaciones sobre las exigencias de España e Italia continuaron durante la noche sólo con los jefes de Estado y de Gobierno del euro, que al fin y al cabo son quienes tienen que decidir sobre el mecanismo de rescate puesto que éste está diseñado exclusivamente para la Eurozona. Sobre la mesa hay varias propuestas que previamente habían discutido los secretarios de Estado del Tesoro y de Economía de la zona euro en una reunión paralela que mantuvieron el miércoles en Bruselas y ayer a través de una teleconferencia. Según Moncloa, éstas propuestas se resumen en cuatro, mientras que fuentes europeas reconocen que hay alguna opción más.

De todas estas alternativas la que más consenso genera -también por ser la menos ambiciosa- es que se retire la condición de prioridad de cobro a los préstamos que va a otorgar el Mede. Alemania estaría dispuesta a aceptar esta idea y a Finlandia, hasta ahora el país que más ha insistido en este punto, le bastaría con que el Gobierno aportara garantías adicionales. Aunque, claro, con este nuevo órdago España ya ha dejado claro que no va a contentarse sólo con esta medida.

Ya con la reunión a puerta cerrada de los miembros de la Eurozona, Grecia plantó, a su manera, otro pulso al resto de países. Según fuentes próximas a la negociación, el presidente de este país, Karolos Papoulias, trasladó a sus colegas una carta firmada por el nuevo primer ministro, Antonis Samaras, reclamando condiciones más laxas para Grecia y para otros países que pidan ayuda.

Estas fuentes apuntan a la posibilidad de que en julio se convoque otra cumbre para tratar el caso de Grecia tras las recientes elecciones y ante el cambio de rumbo que puede tomar la política económica de la unión monetaria. Detrás del bloqueo hay unas diez páginas de conclusiones que al cierre de esta edición estaban paralizadas. Si se llega a un acuerdo, esta declaración final reflejará no sólo un compromiso con el crecimiento, sino también las bases de lo que pretende ser la nueva Unión Monetaria Europea, que implicará una mayor unión bancaria y fiscal, como pretende Alemania.

Los líderes europeos también trataron por primera vez las perspectivas financieras para los próximos años, que fijarán el límite presupuestario de la UE y que promete ser un tema espinoso. La propuesta planteada ayer por Rajoy es que los próximos fondos estructurales y de cohesión se reorienten hacia los países que están sufriendo la crisis.
epsimo y EL MUNDO

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