Para negociar los Presupuestos al Ejecutivo sólo le queda el PNV, porque los casi seguros votos de Coalición Canaria son insuficientes. Pero los nacionalistas vascos, escocidos por el pacto de gobierno PSE-PP, se lo van a poner muy difícil. En unas declaraciones que parecen perfectamente coordinadas, han hecho llegar al presidente sus exigencias. No se conforman sólo con más transferencias y quieren «participar» en las reformas estructurales (Beloki). Exigen un «acuerdo político» entre el País Vasco y el Estado (Urkullu). Y advierten de que si esto no se logra «sería una irresponsabilidad que el Gobierno intentara acabar la legislatura» (Erkoreka).
¿Tiene cartas suficientes Zapatero para aguantar este órdago? La novedad respecto a otras negociaciones difíciles que ha tenido que afrontar es que se encuentra en uno de sus más complicados momentos políticos. El presidente está muy debilitado ante la opinión pública por su tardanza en reaccionar ante la crisis económica, hasta el punto que el semanario The Economist lo califica en su último número de personaje «tóxico». Se encuentra también enmarañado en Cataluña tras la sentencia sobre el Estatuto, ¿con qué argumentos va a negar ese «pacto político» en el País Vasco si lo está impulsando con la Generalitat para desobedecer al TC? Y, además, empieza a perder el liderazgo
incuestionado en el PSOE. Nadie en los últimos años había osado enfrentarse al líder como lo ha hecho Tomás Gómez a la cara y en su despacho al no aceptar la imposición de Trinidad Jiménez como candidata a la Comunidad de Madrid. Incluso Patxi López se ha erigido en portavoz de los barones socialistas para exigir «más fortaleza» al Gobierno.
Un Patxi López que se siente moneda de cambio, porque si Zapatero acepta la negociación en los términos propuestos por el PNV, provocaría una crisis en el Ejecutivo autonómico. López se acuerda del precedente del año pasado, cuando el presidente del Gobierno aceptó que los nacionalistas vetaran la transferencia de las políticas activas de empleo al Gobierno vasco a cambio de su apoyo a los Presupuestos: no estaban dispuestos a que un Gobierno constitucionalista se apuntara ese tanto. Este Zapatero débil necesita más que nunca a los nacionalistas porque una prórroga de los Presupuestos por falta de acuerdo sería un fracaso político. Negociar con estos partidos en posición defensiva no es bueno para España.
Las últimas medidas fiscales suponen que estas rentas pierdan mil millones de euros
'Viva la clase media', que paga y no se queja
ELENA SALGADO bien podría colgar en su despacho un cartel con el título de la opera prima del cineasta José María González Sinde, padre de su compañera en el Gabinete, la ministra de Cultura. Porque la clase media es la que soporta buena parte del sistema impositivo español y es la más perjudicada cuando en épocas de crisis se suben impuestos y se eliminan incentivos. Las últimas medidas fiscales han supuesto para las rentas medias -con ingresos anuales entre 20.000 y 60.000 euros- una merma de unos 1.000 millones de euros y a esto se suma que normalmente no tienen acceso a beneficios sociales como las viviendas protegidas o las ayudas de guardería y becas. Las rentas medias suponen el 60% de lo que se ingresa por IRPF, además de soportar con su consumo buena parte de la recaudación por el IVA. Antes de plantearse ninguna subida de impuestos el Gobierno debe pensar que seguir retirando dinero del bolsillo de los ciudadanos puede ser contraproducente para la economía.
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