
Las celdas de aislamiento de la prisión pontevedresa de A Lama tienen desde ayer un invitado de excepción. A primera hora de la tarde llegaba al centro penitenciario en medio de fuertes medidas de seguridad -no se recuerdan ni con los más peligrosos miembros de ETA o los yihadistas islamistas- Zahkar Knyazevich Kalashov, a quien se considera como "el preso número 1", el más vigilado de todo el sistema penitenciario español.
Y es que Kalashov no es un recluso cualquiera. Considerado uno de los máximos responsables de las mafias ruso-georgianas, se le califica como uno de los vor v zakonen (ladrón de la ley, en ruso) más influyentes del crimen organizado ruso. Una distinción equivalente a los capos de las mafias sicilianas.
Kalashov, también conocido como Shakro el joven, fue detenido en 2006 en Dubái gracias a informaciones de la Policía Nacional. Trasladado a España, fue juzgado por un delito de blanqueo de capitales y condenado a siete años de prisión. Años después quedó en libertad provisional pero fue detenido de nuevo en Marbella en 2010 con el objetivo de garantizar su extradición a Georgia, ya que un juzgado de Tbilisi le condenó en rebeldía a una pena de 18 años de cárcel por pertenencia a "una comunidad de ladrones" y el secuestro de un ciudadano norteamericano cuyo paradero aún se desconoce.
Es precisamente la extradición a su país lo que supuestamente intentaría evitar Kalashov, no sólo por las penas de prisión, sino porque son muchos los rumores que apuntan a que, si bien se pagarían grandes sumas de dinero por lograr su libertad, también se habría puesto un elevado precio a su cabeza por parte de grupos rivales en la mafia rusa. La sala de lo Penal de la Audiencia Nacional autorizó su extradición en septiembre del pasado año, pero Kalashov permanece en prisión desde entonces a la espera de que se resuelvan los recursos interpuestos contra esta decisión.
Desde que fue detenido, Sakro el joven permanece encarcelado en medio de fuertes medidas de seguridad. Está considerado un CIES 2, un preso de especial vigilancia, y en prisión ocupa una celda de aislamiento de 10 metros cuadrados que se revisa diariamente y de la que le cambian cada cierto tiempo. Nadie ocupa las celdas vecinas y sus comunicaciones permanecen interceptadas. Esto es lo que le espera en A Lama durante el espacio de tiempo en el que el preso "más valioso" de España permanezca en el penal pontevedrés.
Razones no faltan para extremar la vigilancia. Su poder es tal que se dice que podría intentar corromper a todo aquel que se proponga. Por eso se le cambia de prisión cada tres meses. De hecho, se llegó a investigar un supuesto intento de soborno a un funcionario de prisiones. Otras informaciones indican que llegó a ser sorprendido en su celda hablando a través de un móvil camuflado en su reloj de pulsera.
Nacido en Georgia hace 57 años, El invisible, como también se le conoce, quiso utilizar en España los métodos que supuestamente le hicieron intocable en su país como líder de los grupos del crimen organizados surgidos en el ocaso de la URSS. La Fiscalía, durante el proceso por blanqueo y asociación ilícita, llegó a involucrar a su grupo en supuestas maniobras para intentar "influir" en dos jueces de la Audiencia Nacional y un fiscal relacionados con su caso.
Y es que Kalashov no es un recluso cualquiera. Considerado uno de los máximos responsables de las mafias ruso-georgianas, se le califica como uno de los vor v zakonen (ladrón de la ley, en ruso) más influyentes del crimen organizado ruso. Una distinción equivalente a los capos de las mafias sicilianas.
Kalashov, también conocido como Shakro el joven, fue detenido en 2006 en Dubái gracias a informaciones de la Policía Nacional. Trasladado a España, fue juzgado por un delito de blanqueo de capitales y condenado a siete años de prisión. Años después quedó en libertad provisional pero fue detenido de nuevo en Marbella en 2010 con el objetivo de garantizar su extradición a Georgia, ya que un juzgado de Tbilisi le condenó en rebeldía a una pena de 18 años de cárcel por pertenencia a "una comunidad de ladrones" y el secuestro de un ciudadano norteamericano cuyo paradero aún se desconoce.
Es precisamente la extradición a su país lo que supuestamente intentaría evitar Kalashov, no sólo por las penas de prisión, sino porque son muchos los rumores que apuntan a que, si bien se pagarían grandes sumas de dinero por lograr su libertad, también se habría puesto un elevado precio a su cabeza por parte de grupos rivales en la mafia rusa. La sala de lo Penal de la Audiencia Nacional autorizó su extradición en septiembre del pasado año, pero Kalashov permanece en prisión desde entonces a la espera de que se resuelvan los recursos interpuestos contra esta decisión.
Desde que fue detenido, Sakro el joven permanece encarcelado en medio de fuertes medidas de seguridad. Está considerado un CIES 2, un preso de especial vigilancia, y en prisión ocupa una celda de aislamiento de 10 metros cuadrados que se revisa diariamente y de la que le cambian cada cierto tiempo. Nadie ocupa las celdas vecinas y sus comunicaciones permanecen interceptadas. Esto es lo que le espera en A Lama durante el espacio de tiempo en el que el preso "más valioso" de España permanezca en el penal pontevedrés.
Razones no faltan para extremar la vigilancia. Su poder es tal que se dice que podría intentar corromper a todo aquel que se proponga. Por eso se le cambia de prisión cada tres meses. De hecho, se llegó a investigar un supuesto intento de soborno a un funcionario de prisiones. Otras informaciones indican que llegó a ser sorprendido en su celda hablando a través de un móvil camuflado en su reloj de pulsera.
Nacido en Georgia hace 57 años, El invisible, como también se le conoce, quiso utilizar en España los métodos que supuestamente le hicieron intocable en su país como líder de los grupos del crimen organizados surgidos en el ocaso de la URSS. La Fiscalía, durante el proceso por blanqueo y asociación ilícita, llegó a involucrar a su grupo en supuestas maniobras para intentar "influir" en dos jueces de la Audiencia Nacional y un fiscal relacionados con su caso.
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