La Sala Segunda del TC comenzó ayer a analizar el recurso de Bildu. La ponencia ha recaído en Francisco Hernando, ponente de la sentencia que ilegalizó Batasuna, que fue recusado por Bildu a última hora. Llamativamente, el recurso elude referirse a la abrumadora presencia de «independientes» en las listas y renuncia a plasmar la tesis que defendió en el Supremo de que «cientos» de esos candidatos pertenecen a EA y no a Batasuna.
Fuentes políticas y judiciales han señalado que, pese a que el Gobierno ha promovido a través del abogado del Estado el proceso para ilegalizar todas las listas de Bildu, ahora está transmitiendo al Constitucional que vería con satisfacción una anulación sólo parcial, de manera que se salven los candidatos de Eusko Alkartasuna (EA) y Alternatiba, los dos partidos legales que formalmente integran la coalición.
Esa opción ya se hizo llegar a relevantes magistrados de la Sala del 61 del Supremo, que en la pasada noche del sábado al domingo acordó por nueve votos frente a siete echar abajo las 254 candidaturas de Bildu al concluir que EA y Alternatiba han permitido a ETA/Batasuna «ocupar» las planchas.
La posibilidad de una anulación parcial ni siquiera llegó a tomar estado en la deliberación de la Sala del 61. Cuando fue sugerida, dos jueces del sector mayoritario pusieron de manifiesto la contradicción que supondría avalar algunas candidaturas cuando se afirma al mismo tiempo que la coalición Bildu está, en sí misma, bajo la dirección y tutela de ETA/Batasuna.
La Sala Segunda del TC comenzó ayer a analizar el recurso de Bildu, que tuvo entrada a las 16 horas. La ponencia ha recaído en Francisco Hernando, que desde su anterior cargo de presidente del Supremo fue ponente de la primera sentencia de ilegalización, la que expulsó de la vida política a Batasuna en 2003.
Al trascender el nombre del ponente, Bildu presentó un nuevo escrito para recusar a Hernando. A la hora de cierre de esta edición la Sala Segunda -que por el momento no ha avocado el recurso al Pleno- debatía el rechazo de la recusación.
El recurso alega la vulneración del derecho a la participación política pero, llamativamente, no contesta a un argumento nuclear en la sentencia del Supremo: el relativo a la abrumadora presencia de «supuestos independientes» -en realidad, «vicarios de Batasuna»- en las listas de dos partidos que han consentido quedar postergados a una presencia minoritaria en sus propias planchas.
El recurso, además, no hace referencia alguna a la tesis que Bildu sostuvo en el Supremo de que «cientos» de esos candidatos independientes pertenecen a EA y Alternatiba y no a Batasuna.
El PSE está mostrando estos días su visión más vasquista y más rompedora con la visión que pueden tener los socialistas en el resto de España sobre la concurrencia de Bildu en los comicios, y ayer los consejeros Iñaki Arriola y Gemma Zabaleta, dos pesos pesados del PSE de Guipúzcoa, reforzaron aún más esa postura. Incluso la consejera aseguró que Patxi López «expresa lo que pensamos el conjunto del PSE». Unas declaraciones que coinciden con el inicio de una de las campañas más abiertas que se recuerdan en la política municipal vasca, lo que obliga a los partidos a no cerrarse puertas con los votantes indecisos.
El consejero de Vivienda, Transportes y Obras Públicas, Iñaki Arriola, reconoció que el poder municipal de los socialistas vascos «no confronta directamente» con el mundo de la izquierda radical en la disputa por las alcaldías, pero consideró que «sería una buena noticia» que el Constitucional fallara a favor de que la coalición se pueda presentar.
Arriola se mostró muy duro con el PNV, a cuyos responsables reclamó «un poco de disimulo» a la hora de exteriorizar «sus instintos carroñeros y lanzarse directamente a los votos que, en su caso, pudieran corresponder a Bildu».
«Seguramente, otros partidos que hacen llamamientos sobre la decisión del TS y que lanzan incluso mensajes antisistema deberían estar más preocupados que el PSE en cuanto a la presencia de Bildu en las próximas elecciones. Seguramente se juegan mucho más que el PSE, desde el punto de vista de lo que supone la presencia y la propia capacidad de gestión de instituciones en Guipúzcoa».
La consejera vasca de Empleo y Asuntos Sociales, Gemma Zabaleta, miembro de la antigua plataforma de mujeres Ahotsak, en la que se encontraban conocidas representantes de la izquierda abertzale como Jone Goirizelaia y cuyo objetivo era impulsar la paz en Euskadi, se alineó con los jueces del Supremo que discreparon de la postura mayoritaria. Zabaleta consideró que precisamente en una época en la que «está mucho más cerca la derrota de ETA y Batasuna parece estar más alejada que nunca de la organización terrorista» es cuando «menos sentido» tiene la ilegalización de listas.
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